Peregrinación y festividad ritual al Señor de Qoyllurit'i
por las altas montañas del sur peruano

Qoyllurit'i es una voz en lengua quechua que significa “estrella de la nieve”. Con este nombre se conoce al peregrinaje religioso en que decenas de miles de fieles del catolicismo andino rinden culto a la imagen de un Cristo pintada en una roca sagrada emplazada en una hoyada glaciaria en la cordillera de Vilcanota, al Sur de Perú. En noviembre de 2011 es declarada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Para muchos de nosotros gran parte de nuestro tiempo en la vida acontece volver a este extraordinario camino de peregrinación al santuario de Sinacara, donde se lleva a cabo con una periodicidad anual desde hace más de dos siglos, teniendo lugar habitualmente a mediados del mes de junio. La fecha precisa varía cada año en razón del calendario eclesiástico, puesto que el festejo principal se desarrolla el martes que resulte el quincuagésimo octavo día que sigue al Domingo de Pascua. Los días centrales de la festividad son tres, aunque las actividades rituales se prolongan por espacio de alrededor de una semana. La festividad se inicia durante el fin de semana que precede a la más difundida celebración cristiana del Corpus Christi, extendiéndose ininterrumpidamente hasta el día miércoles, víspera de una importante procesión que en honor al cuerpo de Cristo que se lleva a cabo en la ciudad de Cusco.

A pesar del intenso frio las temperaturas del mes de junio, descienden habitualmente a 15 C° bajo cero, tras los tres días que estuvimos por allá, pudimos aprender lo importante que significa para nosotros la oportunidad a la reflexión personal, la oración y la experiencia de la amistad con quienes nos encontramos por el camino, en saber que podríamos estar en sus actividades rituales de acercamiento, purificación, adoración mediante la danza y el rezo, tradiciones que actualmente se vive la fe de esa paz en el corazón, de compartir en grupo fraternal humano que nos sirve de guía y conocimiento. Jornada de hermandad y convivencia que nos han unido para compartir nuestros trabajos en este fotorreportaje documental.

Son aproximadamente 100 mil peregrinos los que acuden cada año para venerar al Taytacha Qoyllurit'i, están divididos en ocho grandes grupos llamados "naciones": Paucartambo, Quispicanchi, Canchis, Acomayo, Paruro, Tahuantinsuyo, Anta, Urubamba y Llaqtayuq de Ocongate. Cada nación se compone de una gran cantidad de comparsas, en cumplimiento de la promesa de “bailar para el Señor”; estas comparsas tienen vestimentas y coreografías distintivas, al igual que los ritmos de las melodías que acompañan la danza. Son en su mayoría oriundos del valle de Vilcanota y del Cusco, aunque también vienen peregrinos procedentes de la Cuenca del Titicaca (Puno) y de la región de los Andes orientales (Paucartambo). Se verifica afluencia de promesantes de zonas más distantes, como la región de Arequipa, la ciudad de Lima, o la sierra central peruana. Existe también una minoría de participantes procedentes de lugares tan distantes como el Noroeste de Argentina, el Norte de Chile o el Sur de Bolivia.

El camino más transitado hacia la hoyada de Sinacara es una huella de herradura, ruta que está formada por estaciones del Vía Crucis cristiano, parte de la localidad de Mawayani, a unos 4.100 m.s.n.m. y que se extiende por 8 kilómetros hasta alcanzar el santuario de Sinacara al pie del nevado Colquepunku, en el seno de la Cordillera de Vilcanota, que pertenece a la Cordillera Oriental de los Andes, situado a unos 4.700 metros de altitud. La mayoría de los peregrinos lo realiza a pie y pocos lo hacen empleando caballos para utilizarlos en transporte de cargas para comerciantes con fines económicos de trabajo en la venta de diversos elementos religiosos tales como velas, rosarios, látigos, y recordatorios del Señor de Qoyllurit'i, así como también en la preparación de comidas.

Las comparsas desfilan en procesión hacia el altar, nicho o cruz que aloja al objeto de devoción. De acuerdo a la intensidad en el flujo de “promesantes”, se les permite un lapso de tiempo que dura entre cinco y veinte minutos para el desarrollo de sus danzas frente a cada una de las imágenes, continúa en forma casi ininterrumpida durante el día y la noche en que transcurre la festividad, prolongándose fuera de los espacios del templo, la terraza de la Virgen (Mamachapata) y la explanada de la cruz (Cruzpata). Entre los danzantes más tradicionales están los Qhapaq ch'unchu, quienes representan a los habitantes amazónicos, así como los qollas, quienes representan a los pastores de las zonas altas. Otras danzas representativas son la Contradanza, el Auka Chileno, Siqllas, Cachampa, Qoyacha, Majeños, Chunchachas, Qhapaq Negro, Qanchi y Huayllascha. También, recorre la procesión un personaje importante como guardián del Señor conocido como Pablitos, o Ukukus.

El santuario del Señor de Qoyllurit'i es escenario de ofrendas o “pagos” que se elevan a los espíritus de las montañas que dominan la región. Para la realización de este tipo de ceremonias se ocupan áreas periféricas, tales como la base de los glaciares o la cruz que se encuentra ubicada pasando Mamachapata, camino al nevado. Las misas son celebradas principalmente en el idioma quechua y ocasionalmente en castellano. El día lunes por la mañana se celebra la “Misa de los Pablitos”, es la ocasión en la que la concurrencia se restringe por ser única y privada para los ukukus, impidiéndose el ingreso de otros peregrinos al santuario. Y en este mismo día por la tarde se da la procesión principal de la festividad; esta consiste en el encuentro del Señor de Tayancani y la Virgen Dolorosa.

Los celadores forman parte de hermandades o cofradías destinadas al mantenimiento del culto al santuario o a las imágenes veneradas en las capillas de la región. Los “hermanos celadores” colaboran estrechamente con los sacerdotes, su participación y atribuciones son confirmadas por la Iglesia Católica, colaboran en la custodia y en las necesidades logísticas del santuario; vigilan el cumplimiento del orden durante los ritos devocionales como la aproximación física al altar del Señor de Qoyllurit'i, controlan principalmente el ingreso y egreso a las misas y procesiones de los devotos al recinto del templo. En este año 2013 estuvo a cargo de la hermandad del Señor de Qoyllurit'i, como presidente Víctor Huamán Román, quien nos dio todas las facilidades del caso para realizar nuestro trabajo y sobre todo se presento la oportunidad de participar en una de sus importantes ceremonias del ascenso al nevado Colquepunku o Puerta de Plata supera los 5.400 metros en su cima. Ofrece tres lenguas glaciarias que descienden hacia la hoyada de Sinacara, en donde llegamos a conocer a muchos peregrinos llamados Pablitos o Ukukus de la nación de Paucartambo representada por Román Gonzales Delgado, caporal provincial de dicha nación que visitamos este año.

El ascenso al nevado Colquepunko de las tres ramas glaciarias son visitadas por los ukukus de distintas comparsas, estando estipulado consuetudinariamente qué sector del glaciar corresponde a cada nación. Por ejemplo, la lengua glaciaria situada más al Norte es visitada por los “pablitos” de la nación de Paucartambo; en tanto que el sector central del glaciar acoge a los ukukus de la nación Quispicanchis y la mayoría de los peregrinos se acogen en la nación Canchis. La primera ascensión de los ukukus se desarrolla durante el día lunes y tiene por objeto transportar cruces de madera para cada nación, colocándolas en las ubicaciones correspondientes, de acuerdo a las dificultades de cada temporada que ofrezca el terreno glaciario. La participación nuestra viene ahora con una gran energía simbólica que te envuelve al ser parte de este peculiar personaje llamado “Pablito o Ukuku”, el respeto es único, se da no solo cuando uno se vista con el traje y participe, sino comparta sus propias raíces culturales que llevan hace mas de dos siglos en nuestro país, el Perú.

En este segundo ascenso que haremos con los “Pablitos” se inicia en las primeras horas de la madrugada del día martes, es nuestra primera vez al lugar se le dijo al representante caporal Román Gonzales, si bien, nos parecía arriesgado el camino, pues en realidad lo era? al ascender sin los materiales adecuados, el de llevar todo mi equipo fotográfico de trabajo siempre conmigo se hace pesado con la distancia, pero ya antes los peregrinos nos habían comentado que era una cuestión de devoción a la fe que uno lleva a los Apus del lugar sagrado, de tan solo pensarlo y estar en el lugar seguro vestido como uno de ellos nos ponen atentos y preparados para lo que pueda suceder, bueno esta en uno de tomar sus propias decisiones, en la que ya estábamos involucrados y seguros que todo nos iba ir muy bien guiados por la nación de Paucartambo. Este gran grupo fraternal empieza a darnos la confianza necesaria, aunque el frio descienda mas a estas horas de la madrugada, los pablitos nos invitan a alimentarnos con una sopa muy caliente y una bebida de coca, para así subir nuestras energías necesarias y sobre todo se tiene por objetivo la veneración de la cruz en el glaciar y su posterior descenso y retribución al santuario en la hoyada de Sinacara.

Los ritos complementarios de dicha instancia ceremonial empiezan al amanecer, ingresando por el arriesgado camino al nevado en las inmediaciones del lugar en donde se encuentra plantada la cruz del glaciar, todos los devotos oran y encienden sus velas mirando hacia la cumbre del nevado, donde también es costumbre invitar a quienes por primera vez visitan el lugar a participar en sumergir las manos bajo las escarchas del hielo por el tiempo que sea necesario y voluntario para uno, de igual manera se presentan la invitación en ambas partes, si bien hacíamos nuestro trabajo de fotografía documental, también era nuestra participación en su ceremonia del azote ritual de los peregrinos y ukukus. El peregrino se arrodilla frente a la cruz con dirección a la cima de la montaña, donde va a ser “sobado” o azotado tres veces por caporal que representa a esta nación que es la de Paucartambo.

La ceremonia culmina usualmente antes de la salida del sol, puesto que por el camino el hielo se vuelve mucho más peligroso cuando esté comienza a derretirse por el calor, los ukukus ayudan a cargar las cruces y urgen a los peregrinos a descender tomados de su respectivo azote y del látigo de un compañero, forman cadenas humanas permitiendo su propia seguridad. Descendiendo por el camino llegan a tiempo para poder asistir a la misa de bendición. Las comparsas se organizan en formación y bajan hacia el templo en procesión por los filos hacia la hoyada al son de los instrumentos musicales, brindando un espectáculo sobrecogedor. Recibiendo la mañana del martes se celebra una misa de bendición que señala el fin de las actividades ceremoniales en el santuario y el inicio de la “Peregrinación de las 24 horas”. Y en este ultimo acto ceremonial esparemos tomarla el próximo año, con una experiencia de aprendizaje único y que creo que también será extraordinaria compartir nuestros trabajos con todos.

La ayuda primordial de fuentes de información para con nuestros trabajos conjuntamente es la Antropología, Arqueología y la Etnohistoria forman parte para realizar este importante trabajo de investigación en la peregrinación al Señor de Qoyllurit'i, se realizaba desde tiempos prehispánicos. Así lo menciona la cronista: María Constanza Ceruti, en su SCRIPTA ETHNOLOGICA, Vol. XXIX, Bs. As., pp. 9-35 pudimos recoger grandes aportes a su trabajo. Y entre otros se pueden mencionar algunos como: Pedro Cieza de León, Inka Garcilazo de la Vega, Felipe Guaman Poma de Ayala. No se sabe a ciencia cierta, cómo se llevaban a cabo rituales ancestrales en este lugar, sino hasta fines del siglo XVIII.

Agradecimientos:
A la hermandad del Señor de Qoyllurit'i, presidida por Víctor Huamán Román y a toda su junta directiva de los años 2013 - 2014 y de igual manera al actual presidente de dicha hermandad y toda su junta directiva 2017 - 2018.
A Norberto Vega Cutipa, presidente caporal de la Nación Quispicanchis y presidente del Consejo de Naciones y así como también a la danza Pikapakuris de Urcos Pampa Y de igual manera para todos los peregrinos, devotos de las diferentes Naciones y Comparsas que participarón en este fotorreportaje documental.

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Inti Raymi - fiesta del Sol
Manifestación cultural que perdura en la actualidad

Cusco es magia, historia, mística y una prueba de esto es el encanto del mundo andino con su grandiosa fiesta del Sol el "INTI RAYMI" que en resumen es una escenificación que el hombre peruano rinde al Sol y a toda la naturaleza, se preparan días antes del 24 de junio, mes jubilar de cada año.

Fueron varias las razones que impulsaron a la civilización Inka a realizar los sacrificios y ofrendas al astro rey. Una fue que el Inka, al igual que la nobleza cusqueña, eran considerados hijos naturales del Sol; a él obedecían su existencia, y debían corresponderle con sacrificios y ofrendas.

El sol se iba alejando (junio - solsticio de invierno), el frio aumentaba, en los amaneceres el agua estaba escarchada, por tanto, había que pedirle al Sol que volviera, que al rayar los crepúsculos matutinos no siguieran avanzando hacia el norte. Finalmente, había que testimoniarle al Dios Inti, la eternidad y total entrega de sus hijos, con sumisión y respeto.

El Inti Raymi o “fiesta del Sol” compás de milenarios aires musicales, delegados de los cuatro suyos desfilan con sus vestimentas típicas, y también, como venidas de otros tiempos, ñustas, coyas y pallas, las cuales avanzan en ondulantes columnas. Finalmente, de pronto, el Inca se deja ver. El soberano es transportado sobre una litera que en la época legendaria era de oro y plata, acompañado de un séquito de orejones y otros dignatarios que caminan a respetable distancia de él.

La fiesta en honor al Dios Sol, se realiza en presencia del Inca, el Willaq Uma o Sumo Sacerdote, Tarpuntay, Wirapirikuq y Kallparikuy, al igual que los nobles y representantes de las panacas, para lo cual se utilizan tres impresionantes escenarios históricos y naturales:

La primera parte se llevan a cabo en el koricancha (Templo del Sol), luego en la plaza de armas del Cusco, y el acto central de la escenificación mas importante de la ceremonia se realiza en el complejo arquitectónico de Sacsayhuamán, se inicia con el sonido de los pututos y las quepas. El sinchi, acompañado por cuatro oficiales de su guardia, se acerca al usnu, (plataforma ceremonial), y revisa que todo este en orden.

Tras una indicación suya, ingresan al escenario el ejercito y comitivas procedentes de los cuatro puntos del imperio (Los cuatro suyos). Un chasqui anuncia con el toque de un pututo que el inca esta a punto de llegar. Cuando lo hace, es recibido por el sinchi y su guardia.

El gobernante se dirige al usnu, desde donde observa a su pueblo y al ejército. Luego, escucha los informes de los jefes de cada suyo y el willaq umu da inicio al rito de la chicha de jora. El inca brinda hacia el Sol; luego, vierte otro vaso en una canaleta que conduce la bebida al Templo del Sol. Repite el brindis.

El rito del fuego sagrado comienza cuando el willaq umu enciende el fuego, mientras el willka nina kamayoq, encargado de mantener el fuego sagrado, prende la hoguera central de la explanada y los chasquis hacen lo mismo con las de los suyos. Es el turno del sacrificio de la llama. El tarpuntay, sacerdote encargado del oráculo, pide que suban una llama tierna y negra al usnu.

El sumo sacerdote se dirige al Sol. Con un tumi, (cuchillo ceremonial), se abre el costado izquierdo del animal para arrancarle el corazón y ofrendar al Sol. Se pide que haga lo mismo el kallparikuq, quien lee la fuerza del animal sacrificado; el wirapirikuq, que predice con la grasa del animal, y el yawarpirikuq, que adivina el porvenir con la sangre del mismo. Tras la evidente satisfacción, el wirapirikuq echa las vísceras a la hoguera central. Al ver el humo, el willaq umu se satisface por los buenos augurios. El inca se muestra satisfecho y la fiesta termina con una manifestación de algarabía.

Agradecimientos:
A la Municipalidad provincial del Cusco representada por el alcalde Luis Flórez García, regidores de la comisión especial de festejos, como también a la empresa municipal de festejos del Cusco. EMUFEC S.A.
A los artistas participantes en la escenificación del Inti Raymi 2012, representada por el Coordinador General: Juan Cáceres Sánchez. Y como también nuestra gratitud al pueblo cusqueño por su participación y hospitalidad, tiempo compartido con nuestros trabajos en este fotorreportaje documental.